lunes, 1 de junio de 2015

Vikinga, El Yelmo


No hay nada mejor que despertarse, abrir la puerta de la casa y ver a los animalitos del campo.

Después de un agradable desayuno junto a estos ejemplares vacunos, nos cargamos las mochilas para empezar el camino dirección al risco más grande de la pedriza.

Vikinga nos espera, en libre, en artificial, con estribos o pedaletas, y algún que otro amigo mediano.

Escalada tranquila, sosegada, sin prisas.Eramos la única cordada, nadie por arriba, nadie por abajo, y tampoco por los flancos, nos sentíamos intrusos, ladrones del silencio, ese silencio que hasta se puede oír.

Una jornada más de roca, y de muchas y pequeñas aventuras.



Non Stop.

2 comentarios:

Diego dijo...

Ya la tenías ganas ya a esta vía. ¡¡¡ Otra más apañero !!!

Abrazos.

María José Rodríguez dijo...

Simplemente. Muy bien dicho